Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Turismo, Iznájar ha presentado dos nuevos espacios que comparten una misma filosofía: recuperar nuestro patrimonio, mejorar nuestros espacios públicos y mantener viva la memoria y la identidad de nuestro pueblo.
🏠 La Casa-Cueva del Tío Chiquito vuelve a abrir sus puertas.
Situada en calle Virgen y habitada durante años por vecinos de Iznájar, esta pequeña casa-cueva permanecía cerrada y sin uso desde su adquisición por parte del Ayuntamiento.
Durante los últimos meses, las áreas municipales de Obras, Servicios y Turismo han trabajado conjuntamente para recuperar el inmueble, respetando su carácter original y sacando a la luz espacios que permanecían ocultos.
La colaboración de vecinos y vecinas ha sido fundamental. Gracias a la cesión y aportación de muebles, herramientas, utensilios y otros objetos cotidianos, ha sido posible recrear una modesta casa-cueva iznajeña del siglo pasado, organizada en tres ambientes: sala de estar, dormitorio y cocina.
Más que un nuevo lugar que visitar, queremos que sea un espacio para recordar, aprender y transmitir. Un recurso que permitirá a nuestros niños y jóvenes descubrir cómo vivían generaciones anteriores y que podrá incorporarse a actividades educativas relacionadas con nuestra historia y patrimonio local.
También estará disponible para vecinos y visitantes y se integrará progresivamente entre los recursos que permiten conocer y comprender mejor Iznájar.
⛲ Una nueva imagen para la Plaza de la Torre, inspirada en su historia.
Junto a la recuperación de la casa-cueva, se ha puesto en funcionamiento la nueva fuente ornamental de la Plaza de la Torre, una actuación financiada a través de la convocatoria destinada a los Municipios Turísticos de Andalucía.
Su diseño no es casual. Se inspira en el pasado defensivo del Iznájar medieval y en la existencia histórica de una torre vigía vinculada al control del acceso al recinto amurallado por la zona del Caganchuelo.
La torre central de la que emana el agua y los elementos decorativos inspirados en la cerámica andalusí buscan recordar esa historia y, al mismo tiempo, incorporar un nuevo elemento para el disfrute y mejora de este espacio público.
Ambas actuaciones han sido posibles gracias al trabajo conjunto de distintas áreas municipales, empleados públicos, empresas locales y vecinos y vecinas que han colaborado desinteresadamente.
Porque el patrimonio de Iznájar no está únicamente en sus grandes monumentos. También está en una vivienda humilde, en una plaza, en los objetos que utilizaron nuestros mayores y en las historias que han pasado de generación en generación.
Recuperar estos lugares significa conservar nuestra memoria, mejorar nuestro pueblo y crear nuevas oportunidades para que vecinos, escolares y visitantes conozcan de dónde venimos.
Dos espacios diferentes. Una misma forma de cuidar y compartir Iznájar.
