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PIDIENDO GRACIA

(De la carta que Julio Burell dirige a la Reina Regente en petición de indulto) 

(21 de agosto de 1899) 

— Tú que sabes escribir, escribe; tú que tienes un espacio abierto en los periódicos, llénalo con nuestras ansias y con nuestros temores; tú que has nacido aquí en esta tierra que te quiere y que no te olvida, trabaja para que en ella no sea levantado el patíbulo, y con tu pluma, que puede decir lo que sentimos, habla para que sea escuchada la voz de nuestros corazones. 

Bajo la presión de ese angustioso voto en que grandes y chicos, deudos, amigos, compañeros de la niñez asocian a sus esperanzas el nombre que yo haya podido alcanzar en el periodismo, acabo, Señora, por no atender ningún estímulo de la modestia y acudo a V.M. y con natural movimiento doy a la voz del pueblo en que nací la única cosa de valor que puedo darle, la poderosa transmisión de la letra de imprenta. 

… Merece serlo, Señora, merece serlo bien aquella que hoy acongoja a la buena gente de mi tierra andaluza… No es posible que se revele todo el horror que produce en mi pueblo el anuncio de que el verdugo va a poner en alto su garrote vil. Ese anuncio es en Iznájar una verdadera revolución en sus recuerdos; el garrote evoca allí la última iniquidad jurídica de unos tiempos, no del todo lejanos, en que los dueños del Poder no se contentaban con vencer a sus enemigos, sino además con infamarlos. Todavía, a la salida del pueblo, en el poético Calvario que, con su azulado cielo, y con sus olivos, y con sus almendros, y con sus higueras, y con su riscosa cumbre parece como adorable copia del Calvario evangélico, permanecen algunas grandes piedras que nadie mueve y que son como un monumento funerario; aquellas piedras sostuvieron las tablas de un patíbulo a cuyo pie lloró un pueblo y se deshonró la Justicia. Ni antes ni después ha sido nadie en Iznájar ejecutado por el verdugo; y así, con sólo el temor de su vista, todo allí se estremece: la nueva tragedia añade a su propio dolor algo como una profanación de la antigua. 

REO DE MUERTE (Julio Burell)

 

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Julio Burell y Cuellar nació en Iznájar (Córdoba), el día 1 de febrero de 1859 pasando su niñez bajo la sombra de Hisn-Ashar, en un pueblo convulso, que tuvo una gran importancia social en esa época, cuando fue protagonista de la llamada revolución del pan y el queso, del levantamiento de Rafael Pérez del Álamo por la conquista de la libertad y la democracia.

Estudió bachiller en el colegio de la Asunción de Córdoba, en otro libre de Loja y en el de Málaga, abandonando Iznájar en 1874 para trasladarse a Madrid. En la capital de España cursó los estudios de Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central, pero no llegó a terminarlos por dedicarse con gran afán al periodismo, lo que era su vocación y sería su profesión. Ese temprano inicio en el mundo periodístico explica la larga nómina de diarios en los que fue redactor: El Fígaro, La Discusión, El Progreso, La Ilustración Universal, La Gaceta Universal, La Opinión, el Heraldo de Madrid, La Época, El Imparcial…

Fundó varios periódicos La Libertad española (1889), El Nuevo Heraldo (1893), El Gráfico (1904) y el Mundo (1907), siendo El Gráfico el primer diario de España ilustrado con fotografías y donde contó con colaboradores de la talla de Pérez Galdós, Pardo Bazán, Valle Inclán,…

Burell, modelo de sagacidad periodística, desde muy joven comienza a cultivar el género literario de la poesía, que pronto es abandonado para sumergirse en la prosa, a través del relato, cuento, crónicas, semblanzas y artículos políticos y de actualidad.

La pluma vivaz, erudita y amena de Burell, con una “recia prosa cuajada de elevados pensamientos” fue reconocida, ya en el ocaso de su vida, al ser elegido miembro de la Real Academia de la Lengua, adjudicándole el sillón (e) minúscula, que dejaba vacante el que fuera primer español, premio nobel de literatura, José Echegaray. Desgraciadamente no pudo ocuparlo por sobrevenirle la muerte.

Sus primeros escarceos políticos, en su juventud, fueron en la ideología republicana, con grandes convicciones de libertad y democracia, que nunca abandonaría pero transitando posteriormente hacia la monárquica parlamentaria, siempre hermanada a los postulados democráticos, militando en el partido liberal, que le permitió obtener su primera acta de diputado, cuando apenas tenía veintisiete años, por el distrito de Corcubión (La Coruña) (1887-1890). Más tarde por el de La Cañiza (1896-1898), el coruñés de Arzúa (1903-1905) y después, hasta su muerte, representó al distrito jienense de Baeza (1905-1919), destacando por una activa labor parlamentaria, con brillante oratoria y defendiendo siempre los principios democratizadores.

Su actividad en las Cortes españolas la compaginó en distintos periodos con importantes cargos gubernamentales, siendo gobernador de Jaén (1900) y de Toledo (1901), director general de Agricultura, Industria y Comercio (1903), y de Obras Públicas (1905 y 1909). En 1910 fue nombrado ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, cartera que volvió a ocupar en otras dos ocasiones, en 1915 y 1918. También en 1917 ocupó la cartera de ministro de Gobernación. Hay que señalar que a pesar de que sus mandatos fueron muy breves, al integrar gobiernos en un momento de inestabilidad política de la crisis de la Restauración, en ellos consiguió grandes logros, como abrir a la mujer el acceso a todas las carreras y títulos profesionales, crear la Escuela Hogar con el objeto de dar formación profesional a los trabajadores manuales,…

El día 21 de febrero de 1919, a los sesenta años de edad, moría un hombre de una abnegada vida de lucha ejemplar y de gran actividad intelectual, al que todos los profesionales del periodismo, con cariño y devoción llamaban, maestro.

OBRAS DESTACADAS:

Artículos de Julio Burell.– Homenaje de la Asociación de la Prensa de Madrid (Madrid 1925)

PUBLICACIONES LOCALES:

Los artículos de Julio Burell (2007).- Ed. Manuel Galeote. Col. Letras de la Subbética. Ayuntamiento de Iznájar.

El retorno al café de Fornos (2010).- (Varios autores).- Coordinación y Edición Manuel Galeote y Antonio Cruz Casado.

Julio Burell : Poesía y narrativa (1875 – 1889).- José Luis Lechado Caballero.- Col. Julio Burell.- (2019).- Ayuntamiento de Iznájar

Julio Burell en el Heraldo de Madrid (1890 – 1895) I-II-III-IV-V.- José Luis Lechado Caballero.- Col. Julio Burell.- (2019).- Ayuntamiento de Iznájar

Julio Burell en La Época (1895 – 1897).- José Luis Lechado Caballero.- Col. Julio Burell.- (2019).- Ayuntamiento de Iznájar

Julio Burell en el Heraldo de Madrid (1898 – 1899) .- José Luis Lechado Caballero.- Col. Julio Burell.- (2019).- Ayuntamiento de Iznájar

Pluma y cuartillas: En el centenario de la muerte de Julio Burell.– (2020).- José Luis Lechado.- Ayuntamiento de Iznájar.